Vampiros del dolor

 

Siempre he pensado que existe mucho de valentía en aquellos que deciden poner fin a sus vidas. Todo el mundo los critica, culpa a la cobardía y los acusa de dejar el dolor a sus familias y de alguna forma de tomar el camino fácil. No hay nada fácil en el hecho de acabar con todo lo que conoces, con infligirte dolor a ti mismo y tomar la determinación que marcará para siempre a la gente que te quiere.

En la carrera aprendí que los medios debían tratar con delicadeza estos temas, y tantos otros, ya que existen estudios que demuestran el posible efecto contagio tras conocer estas noticias.

España no vive su mejor momento, y por mucho que traten de vendernos un futuro prometedor, las cosas no van a cambiar. Y mientras, decenas de personas ven peligrar su futuro, sus casas, su salario y el pan de sus hijos.

Es tan duro como suena y es una realidad del día a día, ¿qué cambia que empiece a aparecer en los medios todas las personas que se suicidan?. No va a cambiar la realidad, pero producirá un efecto que los medios se han empeñado en promocionar durante los últimos años, la normalización.

Debemos agradecerles a ellos que las imágenes de inmigrantes desesperados, hundidos y con sus últimas esperanzas. Que ni siquiera llegan a alcanzar las costas de su particular paraíso convertido en infierno, se conviertan en una estampa normal de los telediarios al mediodía. Gracias a ellos, empezamos a contar las victimas de violencia de genero como si de simples números se tratara, convirtiendo a esas mujeres maltratadas en meras estadísticas que revisar a final de año. Ahora llega la época de los suicidios, y en menos de una semana ya han informado de dos casos, con esa falsa sensibilidad que trata de enmascarar el morbo en solidaridad con el fallecido.

Informar o no informar, no creo que radique ahí la cuestión, el problema no está en el contenido, está en el tratamiento, en la falta de profesionalidad de la que hacen gala esos medios que parecen revitalizarse con noticias macabras. Padres que asesinan a sus hijos, asesinos que enmascaran su crimen tras un supuesto enamoramiento y finalmente los suicidios. Como vampiros sedientos de sangre, los medios españoles muestran la peor de sus caras y corren en pos de la noticia más morbosa y si se puede alargar durante el mayor tiempo, entrevistar a doloridos familiares que ni siquiera saben que responder y mostrar imágenes que hurguen en la herida, mejor que mejor.

Un suicidio esconde la soledad, el dolor, la desesperanza más absoluta y el miedo que lo llena todo. No nos dejemos manipular, tenemos que despertar y ver la persona que se esconde detrás de la noticia. Que los medios hayan perdido el rumbo no significa que tengan que arrastrarnos con ellos.

Para terminar dejo este texto que me marcó cuando abrí por primera vez mi historia favorita, me gustan los prólogos porque esconden todo aquello que el autor no ha tenido suficiente espacio para incluir. Y el de V de Vendetta habla de todo lo que se me ha olvidado o no he sabido explicar aquí.

Hace algunas noches, de camino a casa, entré en un pub y pedí una Guinnes.

No miré el reloj, pero sabía que aún no eran las ocho en punto. Era martes y de fondo podía oír la televisión, que emitía el último episodio de Eastenders, un culebrón sobre el día a día de la desvergonzada y alegre clase obrera de una zona mítica y decadente de Londres.

Me senté en un banco y cogí una copia de un periódico gratuito que alguien había dejado en el asiento de al lado. Ya lo había leído antes. No tenía muchas noticias. Dejé el periódico y decidí sentarme en la barra.

Esa noche no había mucha actividad. A lo lejos podía oírse el murmullo del televisor por encima de la charla de la gente del bar y el sonido de las bolas de billar chocando entre ellas.

Después de Eastenders empezó Porridge, la reposición de una comedia de situación acerca de un desvergonzado y alegre prisionero en una cómoda, decadente y nada opresiva prisión victoriana.

Tras la barra, de un modo casi imperceptible, desde las botellas situadas hacia abajo los licores goteaban. Contemplé como las gotas de whiskey y vodka se unían en su silenciosa caída.

Acabé mi bebida. Levanté la mirada y el camarero me la devolvió, “¿Una Guinnes?”, preguntó, mientras iba ya a por otro vaso helado. Moví la cabeza en señal de afirmación.

La mujer del camarero llegó y comenzó a ayudar con los pedidos de los clientes.

A las 20:30, después de Porridge, empezó A question of Sport, un sencillo concurso con un panel de preguntas con famosos deportistas desvergonzados y alegres que respondían a preguntas sobre otros famosos deportistas tan desvergonzados y alegres como ellos…

La jovialidad reinaba.

“Le diré al barman que las botellas gotean”, pensé.

Las noticias de las nueve siguieron a A question of Sport, al menos durante 40 segundos hasta que apagaron la televisión y una alegre y desvergonzada música pop ocupó su lugar.

Miré de nuevo al barman. “Sólo la mitad esta vez”, le dije.

Mientras me llenaba el vaso, le pregunté con solemnidad por qué habían apagado las noticias. “A mí no me pregunte, ha sido mi señora”, replicó de un modo alegre y desvergonzado, mientras el objeto de sus bromas trajinaba en un rincón del bar.

El goteo de las botellas dejó de importarme.

Acabé mi cerveza y me fui, casi seguro de que la televisión permanecería en silencio el resto de la noche, ya que después de las noticias de las nueve se emitía Los niños del Brasil, una película con muy pocos personajes alegres y desvergonzados en la que un grupo de nazis crea 94 clones de Adolf Hitler.

Tampoco hay muchos personajes alegres y desvergonzados en V DE VENDETTA, que es para las personas que no apagan las noticias.

David Lloyd

14 de Enero de 1990

 

 

 

El País: Crónica de un hundimiento

Vivimos en una época en la que el periodismo no vale nada. Resulta una frase muy dura pero, por desgracia, muy real. Todo vale y nada tiene valor. Las palabras se venden al mejor postor mientras que la calidad, la verdad y la objetividad se pierden en disputas políticas.

Hoy retomo mi blog, que he tenido aparcado demasiado tiempo, con la indignación y la impotencia que no puedo reprimir y me sale en forma de palabras. De palabras siempre escritas, ya que lo que se dice se lo lleva el viento. En cambio lo escrito, el papel, la verdad, permanece. Mientras escribo me cuesta creer que todo esto lo aprendiera leyendo un periódico que se hunde poco a poco.

No solo yo, muchos de los miembros de mi generación que soñamos con ser periodistas, crecimos a la sombra del que durante muchos años fue referente de la información en España. ERE, Expediente de Regulación de Empleo, tecnicismos que deshumanizan la realidad. Porque en esta historia no hablamos de despidos, en una época de crisis en la que nos hemos acostumbrado a todo lo malo. Hablamos de las voces que se intentaran apagar, de las familias que se enfrentan a la incertidumbre y sobre todo, de la historia y los valores que este ERE traiciona.

Hace tiempo leí un buen libro lleno de verdades incómodas y anécdotas con sabor amargo, 100% periodismo. Un oficio de fracasados de Rodolfo Serrano, lo nombro ahora porque he recordado que ahí leí muchas historias sobre Cebrián. Ese Cebrián, protagonista de mi historia favorita sobre la transición, ese hombre que ante la adversidad, apostó por el periodismo y en una noche de incertidumbre le regaló a la democracia, su portada más importante.

Cuesta creer que siga siendo el mismo, porque ante todo, el era y es periodista y sabe las dificultades, penas y glorias que sus compañeros (subordinados o no, son colegas de profesión) han pasado en sus vidas. Lo dice la FAPE, que acostumbrada a los malos tiempos que vive la profesión, no puede dejar de considerar triste” la “ausencia de sensibilidad” del presidente del grupo PRISA y El PAÍS, Juan Luis Cebrián.

Esta viñeta de prnoticias refleja tan bien la realidad, que sobran las palabras.

Y ahora, cuando el camino se pone más dificultoso los periodistas se quedan solos ante la incertidumbre y lo que es peor, perjudican a los mayores, a los que lo tendrán más difícil para continuar. Soy joven y periodista y se que lo que significa la precariedad laboral y lo imposible que está el mundo del periodismo. Pero hoy me duelen los veteranos, porque ellos han puesto su vida, su tiempo libre, su tranquilidad, sus ilusiones y los momentos con sus seres queridos, al servicio del periodismo. Ahora ese tiempo parece no servir de nada y sus palabras se convierten en prescindibles.

En este artículo de eldiario lo explican muy claramente. De paso aprovecho para hablar de un tipo de publicación, que de la mano de Ignacio Escolar, apuesta por el periodismo de verdad, a pesar de todo. Y para ahondar en la herida también hay que  leer este otro de la revista Mongolia, sobre lo que cobra Cebrián.

Crisis, Internet, nuevos medios y obsolescencia del papel. Podéis decir lo que queráis, pero el periodismo en papel no está muriendo. Vosotros, esclavos y señores del capitalismo, lo habéis matado.

Ánimo y fuerza para todos esos grandes profesionales que ven peligrar su futuro.

Los “pegateletipos”, el suicidio de un sueño

El 3 de mayo es el Día de la Libertad de Expresión, en todas partes, en todo el mundo, un acontecimiento especial para aquellos que dedican su vida a darle voz al silencio que oculta la maldad, muchas veces sin límites, que esconde la sociedad. Periodistas de toda España se unieron ayer para reivindicar un cambio en su situación, exigir justicia para los caídos en el ejercicio de su profesión y gritar al mundo que siguen luchando. Porque si no grita el periodismo, ¿quién nos salvará?, ¿puede existir una democracia sin periodismo?, seguramente si, pero ¿quién estará ahí para denunciar los abusos, para plantarle cara a los poderosos y apoyar a los olvidados?.

Con esa idea, un tanto romántica que conservo por la que considero la mejor profesión del mundo, he acudido a los actos organizados por la Asociación de la Prensa de Granada, esperando unirme a un sentimiento común, compartir esa fuerza que llegó a ser el cuarto poder. Duelen las decepciones, y los que amamos este mundo sufrimos muchas, la precariedad laboral, que no se valore nuestro trabajo, la opresión de los grandes medios y la de los grandes partidos. Pero sin duda alguna, la puñalada que más duele, es la que viene de los compañeros. Es aceptable cambiar un día tan importante como el de la libertad de expresión por el día siguiente, teniendo en cuenta que tiene lugar una celebración en la ciudad, está bien, lo aceptamos, pongamos una cruz y ya mañana lucharemos. Lo que no es aceptable es acudir a un acto para leer unas palabras que no sientes, difundir un mensaje que no valoras y levantarte y aplaudir la llegada del político de turno, perdónenme que les diga, eso no es periodismo.

Hemos escuchado 77 nombres de periodistas que han muerto desde el año pasado hasta anoche mismo ejerciendo el trabajo que se habían visto obligados a desarrollar, porque el periodismo, para los periodistas de raza es así, no se elige, te elige a ti y a veces te condena. Uno a uno sus nombres, su ciudad, sus apellidos, sus familias desoladas y su parte del mundo un poco más en silencio. Estén donde estén eso será lo que más les duela, que su muerte no sirva para cambiar la realidad, que otro compañero comprometido no ocupe rápidamente su lugar y vengue su muerte de la única manera posible, contando la realidad.

Somos la causa de lo que hemos creado, años y años de sumisión al poder no pueden garantizar que la crónica que se escriba mañana cuente lo que realmente ha pasado, contará lo que ellos, sean de izquierda o de derechas, quieran que se cuente. Si este es el periodismo que nos van a dejar en herencia, el de copiar y pegar teletipos, alabando a los que mandan para no perder el puesto, prefiero no ser periodista. Los muertos que ya no pueden levantar su voz, claman justicia y nadie se la da, así que será mejor que antes de morir desangrado, humillado y vendido, el periodismo se remonte a su pasado de crítica, denuncia y valores y se suicide. “Prefiero morir de pie, que vivir arrodillado”, no han pasado suficientes años como para que esas palabras hayan perdido el sentido.

La libertad de expresión, contar la verdad, tu verdad, que refleja tu individualismo, es lo único que seguirá teniendo sentido y que algunos valientes, que viven en medios pequeños y olvidados (y sí hablo de Periodismo Humano no puedo evitar que mi referencia siempre sean ellos) hacen realidad cada día. Cuanto todo acabe, volverá a empezar, mientras tanto descanse en paz la justicia en la tumba del periodismo.

Cosas de niños

Dicen que los borrachos y los niños siempre dicen la verdad, por eso una de las niñas más famosas y queridas del mundo no ha querido que se difunda una mentira sobre su cumpleaños, y es que a nadie le gusta que le cambien el día que debe soplar sus velas.

Mafalda no cumple 50 años , o eso afirma quién mejor la conoce, su creador Quino, que a través de su página web ha informado que la primera publicación en la que apareció este singular personaje fue el 29 de septiembre de 1964, en la revista Primera Plana.  Una confusión que se ha extendido como la pólvora por las redes sociales, y que según Quino se puede atribuir a dos errores, el primero data de una tira publicada el 15 de marzo de 1966 en el diario El Mundo donde se dice que Mafalda, “habría nacido en 1960”. El segundo lo cometió la revista Siete Días unos años más tarde al publicar que  “nació en la vida real el 15 de marzo del 52. Ni una ni otra fecha son de tener en cuenta”, aclara el “padre” de la pequeña en su web.

Mafalda nos abandonó el 25 de junio de 1973, cuando apareció su última tira cómica, y nos dejó un vacío de sabiduría y valentía que en vez de pasar de moda, es hoy más necesario que nunca. Con su pelo negro rizado y su constante inconformismo Quino nos regaló a la niña que todos necesitamos llevar dentro, capaz de cualquier cosa por lograr un mundo mejor aunque aparentemente solo fuera una pequeña a la que no le gustaba la sopa.

Si Mafalda siguiera entre nosotros, reprochando al mundo sus injusticias, no le gustaría ver como condenamos al olvido a los pequeños que no tienen las mismas fuerzas que ella para hacer llegar su voz al mundo. No perdonaría la masacre de Siria y nos obligaría a firmar para exigir justicia, a difundir lo que está pasando y preocuparnos por el destino de los asesinados víctimas de la injusticia y la barbarie. Y por los miles de niños y niñas que permanecen dentro de Siria sufriendo el conflicto y sin recibir ninguna ayuda.

Serían sin duda, malas noticias para nuestra pequeña activista, aunque le gustaría saber que siguen existiendo buenas personas que luchan por cambiar la realidad de las nuevas generaciones, y que con su lucha consiguen avances como la firma del Protocolo de la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas, por el que cualquier niño o niña podrá presentar una queja frente a cualquier violación de sus derechos y obtener respaldo legal.

Por mucho que ella quisiera, el mundo no se para que nos podamos bajar cuando las cosas se tuercen, y corresponde a nosotros, garantizar la seguridad de aquellos que crecen en un mundo que se vuelve cada día más gris. Niños y niñas que crecen demasiado rápido bajo el influjo de una sociedad que no entiende de inocencia.

Kiernan Shipka solo tiene 12 años y ya es una gran actriz, de una de las mejores series actuales, interpreta a Sally Draper en la famosa Mad Men. Un pequeño talento capaz de llenar la pantalla que salta ahora a las más prestigiosas portadas. Icono del glamour, el estilo y la moda, ¿no resulta demasiado excesivo atribuir estas características a una niña de 12 años?, no es lo que opinan en la revista Grazia que ha contado con ella para que pose como toda una mujer con vestidos de Versace o Marni, muy glamorosos pero poco apropiados para una edad a la que ni siquiera es lo suficientemente mayor como para que la dejen ver su propia serie.  Incoherencias de un mundo perdido que olvida muchas veces como proteger su futuro.

Es lógico que hoy no sea realmente su cumpleaños, resultaba extraño que Mafalda cumpliera 50 años, ella siempre será esa niña capaz, con una sola frase, de despertar conciencias y demostrar a los mayores que la mayoría de las veces, estamos equivocados.

Feliz no cumpleaños y no crezcas nunca Mafalda.

Silencios culpables

El problema de nuestra sociedad es que a base de escuchar mil veces las mismas historias, las desgracias continúas, las imágenes de dolor, nos volvemos inmunes. Poco impacto supone en la televisión ver un asesinato más o un naufragio. La televisión, con su realidad en color muestra una visión aumentada del día a día que a veces resulta lejano, y deja indiferente. Inmersos en la rutina dejamos de prestar atención a lo que sucede a nuestro alrededor, cansados de escuchar la palabra crisis dejamos de pensar en ella, y así inmersos en nuestros problemas olvidamos los de los demás.

Me gustan los días soleados como el de hoy, levantar la persiana y que brille el cielo, son días para ser optimista y mirar adelante, el problema es que el mundo sigue girando aunque pretendamos olvidarlo, y mientras en nuestra parte del mundo brilla el sol otros países se sumergen en la oscuridad. Admiro a los periodistas que hacen posible Periodismo Humano porque se encargan de construir la ventana para mirar desde nuestro mundo a los rincones olvidados, cuentan historias tristes que a los grandes medios no interesan, se juegan la vida para traernos la verdad y darle voz a los olvidados.

Hace un tiempo sufrí con las crónicas de Homs que Mónica G. Prieto redactó desde un mundo lleno de dolor y sangre y esta mañana me despierto y leo Yo violada, un relato cruel, despiadado, real y sincero que nace de la voz apagada de una niña a la que le robaron su vida. Trato de entender que a algunas personas no les guste leer estas cosas, que prefieran cerrar sus ojos a saber que en El Salvador violan continuamente a niñas, matan a inocentes y juegan con las vidas robándoles su valor, pero ha pasado y seguirá pasando aunque tratemos de ocultarlo encerrándonos en nuestro mundo. El artículo habla de profesores asustados que tienen que callar por miedo, tal vez ya por costumbre, resignados a una realidad opaca contra la que nada pueden hacer. Silencios cómplices, culpables sin quererlo, del destino de sus niños. 

Cuando la justicia desaparece del mundo la peor arma para luchar contra ella es el silencio, en las voces apagadas se esconde el poder de los opresores. Aún así existen personas que no se resignan a aguantar lo que les ha tocado vivir, pequeños héroes reales del día a día que aportan su granito de arena a un mundo mejor. Es la historia de Shemeer Padinzjharedil, un vecino de un pueblo al sur de India que ha desarrollado una plataforma en la que mediante un mapa se recoge y muestra  la multitud de abusos, violaciones y asesinatos que se cometen contra las mujeres y las niñas en esa parte del país, para concienciar a la gente de la extensión y brutalidad de estos crímenes. Una pequeña acción, de una persona corriente, que consigue despertar algunas conciencias, que sería del mundo si más personas siguieran su ejemplo. El dice que lo que no se ve, no existe, y es tan cierto como desolador, pero gracias a el hoy sé esa verdad, y si tu lees esto, también podrás saberla.

“El mundo puede cambiar, pero no va a cambiar solo”, por eso me apetecía aportar mi granito de arena contra el silencio que impera en estos dos lugares, El Salvador y la India, que sirven de muestra para comprender todo lo que se esconde detrás de las agendas de los grandes medios. Es bonito pensar que, ante el dolor, surge la indignación ciudadana capaz de cambiar realidades. Empezaré y terminaré el día pensando en Magaly, sin que ella sepa que lejos de su mundo, Periodismo Humano, le ha dado nombre a su vida y voz a su sufrimiento, haciendo que su historia importe en este lado del mundo.

“No me pidáis que olvide los asesinatos, no me pidáis que me quede sentado sin hacer nada, que siga esperando, que olvide. No me pidáis que me resigne solo porque soy mujer, inmigrante o pobre. No me pidáis que mire para otro lado solo porque no soy mujer, inmigrante o pobre. No me pidáis que me conforme, que me esconda, que vea justicia donde no la hay. No me pidáis que me quede callado, que no haga nada. “

Una canción para pensar: Si Peter Pan viniera – Ismael Serrano

Vender el alma

A pesar de las malas noticias, de la desilusión y los periódicos que se van a pique, hoy 24 de enero es el Día del Periodista. Un día que este año sirve más para reivindicar que para celebrar, difíciles momentos para el gremio.

Hace unos meses apareció el movimiento Gratis no trabajo, para difundir la situación de precariedad del periodismo y denunciar las ofertas de trabajo que buscan periodistas para trabajar gratis, algo que se está poniendo muy de moda y que muchos, desilusionados y desesperados, aceptamos pensando que servirá para mejorar el curriculum, el futuro, para que el día de mañana podamos hacer lo mismo, pero cobrando.

El periodismo no es como otras profesiones porque es algo que se lleva dentro, que te acompaña, te duele y condiciona tu vida, es una forma de vida, de pensar y de sentir, es la suerte de los empresarios que buscan mano de obra barata. Nadie empieza una obra y llama un albañil para decirle “Oye tenemos una obra en marcha, no podemos pagarte de momento pero puedes empezar y si van bien las cosas ya veremos”, tampoco se llama a un médico para operar gratis o a un cocinero para que trabaje regalando sus mejores recetas al mundo.

A nosotros si nos lo dicen, en nuestra vocación, en el amor por este mundo, se esconde nuestra mayor debilidad, no sabemos vivir escondiendo las palabras que fluyen de nuestros dedos para convertirse en tinta, para denunciar la injusticia o revelar la verdad.

Y así, día a día, palabra a palabra, vendemos nuestra alma al servicio de los mercados, los mismos que utilizarán nuestro trabajo para lucrarse y llegar cada día más lejos, mientras las cosas siguen igual para los soñadores, mientras esperas que mañana, sea distinto.

Por suerte o por desgracia, a pesar de los malos momentos, queda dentro de mi esperanza porque nuestro sueño sobrevivirá, confio en que Público no desaparecerá y seguirá ahí para molestar a los que esperan que caiga, tengo esperanza en que seguirán existiendo mañanas en las que despertarse con las noticias de papel y que vendrán tiempos mejores.

Un país que no respeta la libertad de expresión, que no permite la existencia de una prensa libre y con representación de todas las ideologías, está condenado al fracaso, no podrán callar las miles de voces que, en nombre de la libertad, gritan en cualquier sitio, siguen gritando gratis.

A veces veo lejano el sueño, pero no puedo olvidar lo que ha costado llegar aqui y no puedo evitar sentir que, lejos o cerca de este mundo, el periodismo será mi vida. Por todos mis compañeros, los que están en mi situación, o los que trabajan hasta la madrugada, poniendo sus sueños y sus ilusiones en sus palabras sin saber si habrá un mañana, para todos los periodistas que denuncian los abusos y los que gritan libertad, sin izquierdas ni derechas, hoy es nuestro día, puede ser el principio de algo nuevo o simplemente una continuación, pero nunca existirá un final.

Yo pasaba los domingos leyendo El Pequeño País mientras veía a mi padre leer el periódico y quiero creer en un mañana en el que mis hijos y los de todos los periodistas, los que están y los que quedan por venir, aprendan el valor de las palabras de tinta que se vuelven antiguas cuando llega la noche. El valor de las noticias, el poder de la verdad.

Feliz Día del Periodista

El poder para moldear el futuro de una República estará en manos del periodismo de las generaciones futuras. Joseph Pulitzer.

Películas para recordar: Ciudadano Kane, como crítica para ser mejores y Todos los hombres del presidente, para serlo realmente.

Adiós 2011

Estaba buscando una idea para un post que me sirviera para despedir este año y no lo encontraba. La verdad es que ha sido un año complicado para todos y cuesta encontrar un tema agradable con el que cerrarlo. Cuando llegue 2012 con sus alegrías y sus cambios olvidaremos poco a poco a su antecesor, y no es bueno olvidar, porque para bien o para mal el pasado siempre será lo que nos ha traído hasta aquí.

Este año aprendimos que seguíamos teniendo voz y que nuestros gritos tenían la fuerza suficiente para derrocar a dictadores. Nadie pensaba que esta ola de cambios, lejos de nacer en el “desarrollado y cosmopolita” mundo occidental, nacería del dolor y la tragedia silenciados durante años. Pero un día los árabes dijeron basta, y lucharon por cambiar su realidad, con la mecha que prendió el cuerpo de Mohamed Bouazizi se incendió el mundo entero. Desde Túnez hasta Egipto pasando por Yemen, Siria y Libia las calles se llenaron de algo que los gobiernos, los dictadores y los poderosos habían olvidado: el poder del pueblo. Y se fueron Ben Alí y Mubarak, no sin llevarse a unos cuantos por delante antes, y aunque las llagas de esta ‘primavera árabe‘ siguen abiertas y sangrando su aportación al mundo ha sido histórica.http://www.elpais.com/fotografia/internacional/manifestante/abraza/militar/plaza/Liberacion/elpdiaint/20110213elpepiint_1/Ies/

Contagiados por este espíritu de rebeldía e inconformismo, en España salimos a las calles a mostrar lo que no tardaron en calificar como indignación, pero era mucho más que eso, era el paro, la tristeza, los sueños rotos, los padres que no sabían como sacar adelante a sus hijos y todos aquellos que sabíamos que si callábamos nos terminarían comiendo. Y nuestro 15-M hizo pensar al mundo y llevó a ocupar Wall Street. Y entonces asesinaron a Bin Laden, y también a Gadafi, y aunque todos pensamos que el mundo sería mucho mejor sin ellos, los gobiernos demostraban no haber entendido nuestras reivindicaciones. Pero durante un año no paramos de gritar, de molestar y de hacer ruido, y tuvieron miedo, políticos, medios de comunicación y mercados quisieron etiquetar y acallar un movimiento contra el que no podían luchar. Y por eso la persona del año, son muchas personas, grandes, pequeñas, jóvenes y viejas que de las calles saltaron a la portada de Time, para cambiar el mundo. Leer más de esta entrada