Buscar la moda en el baúl de los recuerdos

Ese momento en el que la rebeca de tu abuela se convierte en un objeto de deseo, miras las fotos deseando que tu madre no hubiera tirado ese vestido del que te reías hace unos años y tus gafas y tu pelo se parecen peligrosamente a personas o personajes que no tuviste el gusto o la desgracia de conocer.

Ser vintage está de moda, ropa de los 50, 60, 70, prendas heredadas, vinilos que se vuelven auténticas joyas de colección, accesorios, muebles o libros que ya han tenido un dueño antes y regresan a la vida reconvertidos en objetos chic. Tiendas como Oh Oh July que esconden en sus prendas historias de guateques, música melódica y alegre juventud. Un lugar donde pasado y presente dejan de tener sentido y una simple tienda se convierte en un almacén de pequeños tesoros.

Es fácil pensar que todo está inventado, y tarde o temprano, ya sea por nostalgia o por falta de ideas la industria de la moda se reviste de pasado. Es la técnica que empleaban nuestros padres de que recicláramos la ropa de primos o hermanos,  elevada a una nueva potencia. Como las converse heredadas que de pequeña me daba vergüenza llevar al colegio y que hoy son una pieza codiciada.  ¿Una opción en tiempos de crisis o una alternativa para luchar contra el aburrimiento?, lo cierto es que esta moda tiene su magia y te permite conocer y valorar otra época, devolviéndole un poco de su esplendor pasado.

Cada vez son más las personas que se apuntan a esta forma de vida. Una de esas opciones interesantes son los mercadillos de trueque, un mundo en el que cuando entras tu dinero deja de tener valor, allí solo sirven tus reliquias, baratijas, piezas y elementos de cualquier tipo. En un momento en el que el sistema capitalista en el que se ha basado la sociedad durante siglos se tambalea, es importante buscar medidas que permitan el desarrollo de una economía sostenible. De lo vintage a lo sostenible hay un paso muy pequeño marcado por tendencia, lo primero está de moda y lo segundo nos suena un poco más raro. Es necesario aportar luz sobre qué son y en que se diferencian para encontrar algunas medidas, fáciles y divertidas aplicables al día a día.

El vintage es el amigo glamuroso del reciclaje, no todo vale en este mundo y algunos de sus seguidores se vuelven muy exigentes. Grandes iconos para este universo son divas de Hollywood como Audrey Hepburn y su elegancia nata, Grace Kelly y su cuento de hadas y algunas representantes de la moda Pin Up con Marilyn Monroe como principal protagonista. No todo se basa en la ropa, la música que se escucha, los libros que se leen y la estética usada son fundamentales. Pero lo más retro entre lo moderno es hacer las cosas que nuestras madres y abuelas nos quisieron enseñar y pasamos de ellas. DIY (Do It Yourself o Hazlo tu mismo), técnicas para aprender a coser tu propia ropa, customizar tu armario o preparar tus propios cupcakes. Y es que no hay nada más chic que una diva tejiendo su propia ropa.

Sostenible es un término que engloba muchas cosas, siempre alejado del consumismo. Es una forma de vida que consiste en producir y consumir lo necesario y reutilizar lo que ya no lo sea. Pequeñas acciones que pueden cambiar el mundo, o gestos que nos ayudan a ahorrar y desarrollar habilidades. En este mundo consumista y derrochador cuesta creer que sea posible. Hace un tiempo surgió una noticia sobre una familia alemana que vivía sin dinero, o con muy poco, algo impensable en el país del desarrollo económico, pero sirvió para abrir algunas cuestiones ¿es sostenible este sistema?.

Preguntas de difícil respuesta, queda claro que el pasado siempre vuelve ya sea para copiar los modelos de vida sencillos o para inspirar la moda. Es cuestión de ver la parte positiva de cada cosa, encontrar la magia en pasear por mercadillos de segunda mano y encontrar el juguete favorito de tu infancia por un euro, llevarlo a casa y devolverle una parte de la vida que te dio. Crear e inventar de lo que ya tenemos, cualquier cosa es aceptable excepto resignarse.

Enlaces interesantes sobre Vintage:

http://blogs.glamour.es/la-vie-en-vintage/

http://www.facebook.com/ohohjuly

http://www.masdemoda.com/%C2%BFque-es-el-estilo-vintage/

Enlaces interesantes sobre Economía sostenible:

http://www.economiasolidaria.org/

http://economialternativa.blogspot.com.es/

http://www.truequeweb.com/

http://www.libroscompartidos.com/index.asp

http://www.comohacer.eu/

Los “pegateletipos”, el suicidio de un sueño

El 3 de mayo es el Día de la Libertad de Expresión, en todas partes, en todo el mundo, un acontecimiento especial para aquellos que dedican su vida a darle voz al silencio que oculta la maldad, muchas veces sin límites, que esconde la sociedad. Periodistas de toda España se unieron ayer para reivindicar un cambio en su situación, exigir justicia para los caídos en el ejercicio de su profesión y gritar al mundo que siguen luchando. Porque si no grita el periodismo, ¿quién nos salvará?, ¿puede existir una democracia sin periodismo?, seguramente si, pero ¿quién estará ahí para denunciar los abusos, para plantarle cara a los poderosos y apoyar a los olvidados?.

Con esa idea, un tanto romántica que conservo por la que considero la mejor profesión del mundo, he acudido a los actos organizados por la Asociación de la Prensa de Granada, esperando unirme a un sentimiento común, compartir esa fuerza que llegó a ser el cuarto poder. Duelen las decepciones, y los que amamos este mundo sufrimos muchas, la precariedad laboral, que no se valore nuestro trabajo, la opresión de los grandes medios y la de los grandes partidos. Pero sin duda alguna, la puñalada que más duele, es la que viene de los compañeros. Es aceptable cambiar un día tan importante como el de la libertad de expresión por el día siguiente, teniendo en cuenta que tiene lugar una celebración en la ciudad, está bien, lo aceptamos, pongamos una cruz y ya mañana lucharemos. Lo que no es aceptable es acudir a un acto para leer unas palabras que no sientes, difundir un mensaje que no valoras y levantarte y aplaudir la llegada del político de turno, perdónenme que les diga, eso no es periodismo.

Hemos escuchado 77 nombres de periodistas que han muerto desde el año pasado hasta anoche mismo ejerciendo el trabajo que se habían visto obligados a desarrollar, porque el periodismo, para los periodistas de raza es así, no se elige, te elige a ti y a veces te condena. Uno a uno sus nombres, su ciudad, sus apellidos, sus familias desoladas y su parte del mundo un poco más en silencio. Estén donde estén eso será lo que más les duela, que su muerte no sirva para cambiar la realidad, que otro compañero comprometido no ocupe rápidamente su lugar y vengue su muerte de la única manera posible, contando la realidad.

Somos la causa de lo que hemos creado, años y años de sumisión al poder no pueden garantizar que la crónica que se escriba mañana cuente lo que realmente ha pasado, contará lo que ellos, sean de izquierda o de derechas, quieran que se cuente. Si este es el periodismo que nos van a dejar en herencia, el de copiar y pegar teletipos, alabando a los que mandan para no perder el puesto, prefiero no ser periodista. Los muertos que ya no pueden levantar su voz, claman justicia y nadie se la da, así que será mejor que antes de morir desangrado, humillado y vendido, el periodismo se remonte a su pasado de crítica, denuncia y valores y se suicide. “Prefiero morir de pie, que vivir arrodillado”, no han pasado suficientes años como para que esas palabras hayan perdido el sentido.

La libertad de expresión, contar la verdad, tu verdad, que refleja tu individualismo, es lo único que seguirá teniendo sentido y que algunos valientes, que viven en medios pequeños y olvidados (y sí hablo de Periodismo Humano no puedo evitar que mi referencia siempre sean ellos) hacen realidad cada día. Cuanto todo acabe, volverá a empezar, mientras tanto descanse en paz la justicia en la tumba del periodismo.